lunes, 22 de diciembre de 2014

Hey, Lucas.


Hey, Lucas



''Dile que si aunque te estés muriendo de miedo, aunque después te arrepientas, porque de todos modos te vas a arrepentir toda la vida si le contestas que no.''- Gabriel García Marquez


Las semanas pasaban y nada pasaba, simple miradas, sonrisas, alguna que otra broma que solo él y yo entendíamos, pero nada más, nada.

Nos fuimos de viaje de fin de curso, pero tampoco paso nada, lo mismo de siempre, bueno algo si era diferente.

Un mes atrás conocí a un chico, Lucas, amigo de Franco pero el era diferente nos llevábamos muy bien y me empezaba a gustar, por los pasillos nos saludábamos y Diego empezó a alejarse, entre Andres y yo el tema de conversación ya no era Diego, era Lucas. Andres pensaba que yo había olvidado a Diego pero no era así.


Llega un mensaje. 
Andres.
-Vas a hablarle? o vas a dejar que el tiempo pase como con diego.
-No lose, no me presiones.
-No te presiono, solo te digo que no cometas el mismo error.
-Ya, ya, no se, me gusta pero no me gusta, sabes?
-No, explicate.
-Agh, a ver me gusta su forma de ser conmigo, algunas bromas que hace y esas cosas, pero es idéntico a Franco.
-Oh veo por donde va la cosa, tan parecidos son?
-Andres, son mejores amigos! se parecen un montón y ya sabes que yo ya no soporto a Franco.
-Pero si el se comporta de manera diferente contigo.
-Sí, bueno igual que Franco, el también se comportaba bien conmigo, ay no se!  esto es mucho para mi.
-Todo es mucho para ti.
-No te pases.
-Con cariño mi amor -emoticóno de un beso-
-Si, bueno, la cosa aquí es que como se acaban las clases puedo olvidarme de Franco y de diego.
-Que dices ahora de Franco?
-Mierda, vez, es que son tan iguales, de Lucas digo.
-Madre mia Rose, deja las drogas.
-Que yo ya las he dejado hace tiempo.
-Pues no lo parece.
-Bobo, y dime que tal estas?
-Pues bien, ya sabes como siempre, normal.
-Mmmm, normal? que te pasa?
-Ya te contare cariño, me voy tengo ensayo.
-Vale petit, cuidate.
-Really? petit? si te saco como dos cabezas.
-Eh, menos conmigo!  que te lo digo con cariño mi amor -emoticóno de un beso-
-Rencorosa -Emoticóno de un carazón-
-Ya me conoces, cariño.
-Sí, es verdad, bueno mi peque, te cuidas.
-Chaaau.

Cierra conversación y bloquea el móvil. 

25 de enero.

Estaba sentada en las escaleras del instituto, llovía y no quería estar el patio, estaba jugando con mi móvil, lo hacia girar entre mis dedos y alguien se sentó a mi lado.
-Hola, se te va a caer el móvil- dijo riendo después de que mi móvil se cayera.
-Oh gracias, no me había dado cuenta- dije un poco sarcástica.
-De nada- dijo sonriéndome -¿Qué haces aquí, sola?-
-Pues refugiarme de la lluvia- sonreí
-Pero si la lluvia es hermosa, sin ella la vida no existiría, no te refugies de ella, no te va a matar.- dijo de una manera muy exagerada.
Le clave la mirada- No seas bobo, si salgo me voy a mojar, o me hará frío, porque solo llevo esta chaquetita y no quiero resfriarme- le dije como aclaratoria.
-Yo te dejo mi chaqueta- me sonrío
-No, que te resfrías tú, mejor quédate aquí- le sonreí y le toque el hombro.
-Encantado- se acerco más a mi- dime, ¿qué has hecho el fin de semana?- puso su mano en la barbilla y puso cara de interés, yo reí.
-Pues...- toqué mi barbilla con el dedo indice y miré pensativa al techo- dormir- dije en conclusión, el río-  y ¿tú?
-Yo, pues... a parte de dormir- me miro sonrío y dijo- pensar en ti- mis mejillas se encendieron y una sonrisa escapo de mis labios.
-Mmmm, interesante, yo también pensé en mi- toqué mi pelo como acto de superioridad y luego reí- y... también pensé en ti.-
-¿en serio?- dijo un poco sorprendido.
-Claro, para pedirte los deberes pero luego me acordé que no haces esa optativa conmigo-
-Que mala, yo pensando en ti para que me des dinero- yo reí, sabía que no podía demostrarle mis sentimientos tan libremente porque si lo hiciera el me haría sentir mal.
-Bueno Lucas, me voy que tengo examen- le di un beso en la mejilla y me iba subiendo las escaleras.
-Rose- me gire- ¿te vienes este miércoles a la pista de patinaje? solo conmigo.-
-Eh, claro-



sábado, 19 de abril de 2014

¿Le gustaré?






No me gustaba el hecho de que Johana quisiera acercarse a él por cualquier medio. 

-Hey, devuélveme mi rotulador- dijo Diego entrando a clase de catalán.
-Ven a buscarlo- dijo Johana alejándose de él. Él la miro y luego me miro a mi, yo estaba sentada en segunda fila delante de él.
-Dile que me lo de- me dijo sonriendo.
-Johana dáselo- dije
-No, que venga a buscarlo- dijo un poco enfadada.
-No pienso ir, para eso me compró uno nuevo- dijo él dirigiéndose a su asiento el cual estaba al otro lado de la clase a cuarta fila. Casi toda la clase soltó un 'OOH' ante el comentario de Diego. Johana le tiro el rotulador y se seto detrás de mi, yo solo negué con la cabeza y reí.
-¿De qué te ríes, Rose?- me dijo
-De ti, cariño- dije que no iría.
-No tiene gracia- dijo enfadada.
-Si que la tiene, no te lo tomes a mal, no te conoce mucho, por eso no se acerca a ti- dije, intentando, consolarla.
-Ya bueno- dijo antes que la profesora me mandará a girarme.

Las clases pasaban, aburridas como siempre.

Era martes, tercera hora, castellano con una profesora insufrible la cual engañaba con su pariencía inocente pero la cual escondía a una mujer manipuladora.

En es clase yo me sentaba en primera fila al lado derecho del aula en segunda fila se sentaban Diego y Raúl, extraño ya que ellos solían sentarse en el lado izquierdo de la clase, de todas las clases, en tercera fila se encontraban Sonia y Estefania pero Johanna y Lili se sentaban en el lado izquierdo de la clase.

Ese día llego Johanna antes que Diego y Raúl.
-Dios estoy agotada- dijo sentándose en el sitio de Diego.
-Jhoanna ahí va Diego-
-Ya, ¿y?- dijo retorica levantando la voz
- Pues que ahí no vas tú- dije levantando la voz.
-Ya, pero quiero sentarme aquí- dijo casi con enojo
-Ya, pero Lili esta ahí- dije viendo como Diego y Raúl nos miraban
-Ay, Lili, -se quejó-

-¿Por qué no nos sentamos al otro lado?- dijo Raúl, sentí miedo, esta era una de las pocas clases en las que me sentaba cerca de él.
-No, mejor aquí-
-Pero, ¿por qué te quieres sentar aquí, tío?, es lo mismo aquí que allá-
-Por eso, es lo mismo- rió y se sentó dedicándome una sonrisa.

Sentía mis mejillas calientes, así que me gire y comencé a prestar atención a la clase de literatura.
Y una pregunta se cruzo por mi cabeza, ¿Le gustaré?

sábado, 5 de abril de 2014

Deja de sonreír.








No superaba el hecho de que a mi amiga le gustara el mismo chico, las dos competíamos por su atención, las dos competíamos por él, y él no paraba en ninguna. 

Debería dejar de pensar en el, debería no hablarle, bueno, no le hablo. Debería hacer muchas cosas, pero no las hago, no quiero dejar de pensar en él, no quiero dejar de hablarle, quiero pensarle más, quiero hablar más con él.

-Siéntate conmigo- dijo Johanna.
-Vale-

Delante nuestra estaban sentados Raul y Diego.
La clase comenzó, sociales, esa asignatura a veces era aburrida pero siempre la aprobaba con muy buena nota.

-Decidme ¿Por qué Suiza no quiere pertenecer a la Unión Europea?, quien me diga además todas sus características tendrá aprobada mi asignatura.. dijo el profesor.

Juan, Will y Diego levantaron la mano para responder empezó Will.

-Pues Suiza es un país que tiene una economía muy prospera y no le hace falta la ayuda de Europa para progresar- sonrío con suficiencia mirando a los otros dos que levantaron la mano.

-No exactamente, Juan- dijo el profesor, a Will se le fue la sonrisa de la cara y yo reí por lo bajo junto con Diego.

-Bueno, Suiza es una lugar donde hay muy turismo y, iba a decir lo mismo que Will- dijo resignado, viendo que no sabía que más decir al respecto. El profesor puso su mano en la frente y le dio el turno de habla a Diego.
-Bueno, pues Suiza es un paraíso fiscal, y si se une a Europa tendrá que dar información sobre quien tiene cuentas ahí, y eso no le conviene, y también como tiene una economía prospera tendría que dar una parte a Europa- Todos le miramos sorprendidos, pero el profesor dijo -No esta mal, es un buen resumen, aun que no has dicho todo, así que no tienes el curso asegurado.- Todos recriminamos al profesor por tal echo pero el se mantuvo en su decisión, todos sabíamos que a ese profesor Diego no le caía bien.

-No pasa nada, los exámenes los aprobaré- dijo Diego con seguridad.
-Es que eres muy listo- dijo Johana.
-Gracias- dijo Diego mirándola de extraña manera.
-Es Diego- dije con un poco de burla, el río ante mi comentario, el cual no tenía  gracia.
-Diego, déjame tu estuche, por fa'- dijo Johana poniendo cara de cachorrito.
-¿Para qué lo quieres?- dijo Diego.
-Para ver una cosa, déjamelo- repitió la misma cara, Diego le paso su estuche, ella lo abrió y vio algunas cosas sacó un rotulador permanente cerro el estuche y se lo devolvió, jugueteo un rato con el rotulador, se puso a escribir en su mano y luego me miró y sonrío como si tuviera una idea maligna, no sabía lo que quería hacer así que volví a mis deberes, ella se inclino hacia adelante e su asiento para acercarse a Diego y le pinto la cara, al principio Diego se sorprendió y se giro para quitarle el rotulador, ella se echo hacía atrás y el se levanto de su asiento, yo solo reía ante la situación y el me miraba sonriente, lo cual hacía que mi sonrisa se hiciera más grande y mis mejillas tomaran un color más rojizo.


-Anda dale el rotulador- dije
-No, que venga buscarlo- dijo Johana, ella quería que él se acercara a ella, y eso me molestaba mucho.
-Cosa tuya, no creo que lo haga- dije con rabia en mi voz.
-Lo hará tranquila- dijo con un intento de superioridad, pero la conocía sabía como dejarla mal, pero prefría no ocasionar mal rollo.
-Sí tu lo dices-

viernes, 20 de diciembre de 2013

Capitulo 4




¿Le hablo? 




Acepte su ayuda.

-Bien, él esta obsesionado con Black Ops II-
-Vale, se cual es, mola, pero yo no estoy viciada-
-Pues él sí, es muy lento, ¿Sabes?, no le hagas muchas preguntas que él tío es lento-
-jajajajaja, ¿En serio?-
-Sí, ya lo veras, y después... eso es lo básico-
-Vale gracias, haber ahora tú, Johanna, es... es sencilla, es atrevida, le gusta el reggeton, bachata y linkin park, Ehh, es que es normal, puedes hablar de muchas cosas con ella no es tímida ni nada, solo que le gustan los que son más pequeños que ella.-
-Bueno parte de eso ya lo sabia, pero, ¿Crees que pueda hablar con ella?-
-Claro, eso no es nada difícil-
-Bueno si tu lo dices-
-Claro, y ¿Qué pasa con Sonia?-
-Sonia, haber también me gusta pero no tanto como Johanna ¿me entiendes? -
-Sí, pero no le hagas daño por favor-
-Tranquila, confía en mi-

Al día siguiente no pude hablar con él, solo le miraba cuando el no miraba.

-Deberías hablarle-
-Sí, debería, pero no lo are-
-¿Porqué?-
-Por que... por que no puedo-
-No es escusa suficiente-
-No, le hablaré, no lo are-
-Lo harás  y lo sabes-
-Sueñas, no le hablare, háblale tu a Alex-
-Ni loca-
-Viste Sonia, si tu no le hablas yo no le hablo- dije seria.
-Esta bien, hablare con él- esa reacción me sorprendió.
-¿Lo harás? -
-Claro, hablo con él y luego tu hablas con él-
-Trato hecho- dije

Hablo con él, no tenia otra opción que cumplir con mi parte del trato.
Salí tarde o tal vez demasiado temprano mis amigas no salían me canse de esperar y me fui sola a casa, mi móvil no tenia batería, bueno le quedaba muy poco estaba viendo los últimos mensajes que había recibido, palabras sin sentido.

Llegaba a la esquina de la calle Aragon era una de las avenidas bastante grande por donde pasan casi todos los coches de pronto escuche unos pasos detrás de mi, no hice caso, pero pronto sentí como mi mochila subía unos milímetros, con fuerza moví mis brazos hacía atrás para atrapar unas manos intentando abrir mi mochila. Era él, los nervios me invadieron el aire se escapo de mis pulmones mis mejillas se encendieron como si de una lampara que tiene un interruptor llamado <<Diego>> se trataran, las manos me temblaban el frío ya no estaba para ayudarme a decir que eran producto de la temperatura, mis piernas parecían gelatina tarde demasiado en hablar solo le miraba a los ojos esos ojos castaños oscuro esa sonrisa ta amplia que tenia, llevaba aparatos que misteriosamente me atraían.

-¿Te he asustado?- preguntó.
-Ehh, un poco- dije sin poder evitar sonreír.
-Lo siento- río.

Empezamos a caminar.
-y ¿Qué tal?- preguntó.
-Bien y ¿tú?-
-Bien, ¿Qué hay para mañana?- preguntó.
-Ehh, castellano, mates y sociales-
-Ya tengo hecho lo de sociales, lo hice en clase-
-Ohh que pro- dije con sarcasmo, el río.
-Lo sé-
-¿Tienes que coger el bus?- pregunté, el coge el 3 o el 16 que se encuentran a una cuadra hacia la izquierda al salir de la calle de nuestro instituto.
-Sí- miro el tiempo que quedaba para el autobus desde donde estábamos -quedan tres minutos-
Entonces dije algo que no me lo creía ni yo.
-Por fa' no me dejes, acompáñame hasta más allá, no quiero irme sola- él sonrío.
-No pensaba dejarte sola, te iba acompañar hasta donde pueda- volvió a sonreír yo también sonreí.
-Gracias, y dime ¿Qué tal todo?- dije
-Todo bien- volvió a sonreír, pero esta vez lo hizo mirándome a los ojos haciendo que los sentimientos anteriores volvieran más fuertes que nunca, me choque con una silla, era de uno de los restaurantes que están situados en la calle.
-Me alegro-. me limite a decir.

El resto del camino solo hablamos de cursos anteriores, de materias.

-Bueno, me voy por aquí- dije habíamos caminado seis cuadras bastante largas.
-Vale, yo iré a la siguiente parada- me sonrío.
-Vale, gracias por acompañarme hasta aquí- dije tenia unas ganas enormes de darle dos besos o sentir el tacto de su piel.
-De nada- sonrío- nos vemos mañana- se fue mirando hacía mi.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Capitulo 3


¿Un nuevo amigo? 




Un año antes me fije en él. Es guapo. Fue lo que pensé, no volví a fijarme en el hasta más de un año después.

Estuvimos en la misma clase durante tres años, nunca había hablado con él, nunca pensé que él me gustara, que él fuera tan parecido a mi. NUNCA.


El curso anterior lo había pasado mal, la que consideraba una de mis mejores amigas me defraudo, confíe en ella hasta en el más intimo de los secretos, para que de la noche a la mañana cambiara y me traicionara, pero tal vez fue culpa mía por confiar demasiado en ella.

Si no le hubiera contado lo que sentía tal vez no hubiera salido tan herida. Ese año me sentí un poco sola, descubrí quien realmente era amiga mía, la que no me dejo, solo eramos ella y yo como hermanas, a veces se sentía raro todas en grupo y solo nosotras dos, pero nos divertíamos.

Tercer año, las cosas cambiaron, otras cinco chicas llegaron a nuestra clase, eran amigas nuestras, ya no estábamos solas, pero eso nos daba igual nosotras seguiriamos igual.

Un 28 de diciembre.

-¿Quién os parece guapo de la clase?- 
Yo me había fijado en él, en Diego, nunca habíamos hablado, pero había algo en el que me hacía sentir bien.
-Diego- dijo una de mis amigas, Johanna.
-A mi también me lo parece- dije sin pensarlo y sin poder evitar que una sonrisa salga de mis labios.
-Es mono- dijo Sonia.
Era estúpido hablar de chicos entre nosotras, nos daba igual pero ese día entre Johanna  y yo se creo un vinculo, nos gustaba el mismo chico, esa noche hablamos de él, toda la noche, pero no sabíamos que eso podía separarnos.

-¿Tú le escribiste esa carta?- Preguntó un chico de mi clase.
-No, yo no fui, a mi no me gusta- mentí, pero yo no había escrito tal carta.
-Pues tu letra se parece, la cosa esta entre tú y Johanna-
-Yo no escribí ninguna carta, y seguro que ella tampoco- Era verdad ninguna de las dos escribimos dicha carta.

A la hora del patio.

-¿Puedo hablar contigo?- dije tocándole el hombre, el simple contacto con él producía en mi escalofríos.
-Uhhhh- soltaron todos los chicos que estaban con él, Franco, Raul, Andres y Javier.
-Quiero que sepas que yo no escribí esa carta- mi voz tembló- y no me gustas- logré decir haciendo que mi voz suene fría y cortante.
-Lo sé, es Javi que dice eso- no me miraba, me miro, mis mejillas se calentaron, mi pulso se acelero y mis manos temblaron.
-Vale, entonces... vale- me fui, me di la vuelta saque el móvil del bolsillo casi se me cae, estaba temblando y no por el frío.

Las cosas no iban para nada bien, me ponía nerviosa cuando me miraba, y lo peor es que me sonreía cuando lo hacía.
Mi amiga se empezaba a distanciar, poco a poco, pero algo bueno salio. Alguien llego a mi vida, supongo que fue como un salvavidas en un momento de desesperación en medio de un océano sin fin.
Andres.

-Vamos, yo te invito- quería y no quería ir.
Franco no quería ir solo a la pista de patinaje, nos pidió a Sonia y a mi, aceptamos también fue Andres, el estuvo en la misma clase que yo desde los 11 años, peor nunca cruzamos más de dos palabras.

Ese día en la pista nos divertimos, reímos, me caí dos veces.

Después nos separamos, Franco se fue con su hermano mayor y Andres, Sofia  y yo nos fuimos hacía un parque que queda cerca de la pista.

-¿Quien te gusta?- pregunto Sonia a Andres.
-Alguien- río.
-Venga dinos quien te gusta- repetí, nos sentamos en un banco que estaba alejado.
-Si me lo decís vosotras primero os lo digo-
-Vale, a mi me gusta un chico de mi país se llama Omar- dijo Sonia
-¿Y a ti?-  preguntó Andres.
-Seguro ya lo sabes, no soy demasiado discreta- reí- Diego-
-Vale sí lo sabia- río.
-Te toca- reí
-Adivinadlo- nos dijo.
-¿Daniela?-
-No-
-¿Carolina?-
-No-
-¿Lili?-
-No- río
-¿Johanna?-
-......- no dijo nada simplemente agacho la cabeza, era una señal obvia le gustaba Johanna, Sonia estaba pensando en otro nombre.
-¿Es Johanna?
-Sí-dijo, Sonia se tapo la boca con las dos manos.

Seguimos hablando, nos contamos muchas cosas, anécdotas, recuerdos, etc.

Pero esa tarde Andres y yo seguimos hablando, al no solo le gustaba Johanna, sino también Sonia.
Me sorprendió de su parte, pero el me propuso algo que no me pude negar.

El me ayudaría y yo le ayudaría.

Era una propuesta incomparable, me gustaba su idea, pero tenia miedo nunca he encajado en el estereotipo de chica perfecta, tampoco espero encajar nunca, por que no quiero prefiero ser tal y como soy a ser como todas.

Pero en las profundidades mi subconsciente se producía un enfrentamiento entre mi cerebro y mi corazón, si me dedicaba.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Capitulo 2



Él de los ojos azules



Después de olvidarlo pase un tiempo de melancolía, pero lo superé, a esa edad no sabía lo que era la melancolía, solo me sentía extraña. Entonces me volví a enamorar, si a eso se le llama amor, un chico de mi edad, rubio, de ojos azules, pero diferente, de actitud y de personalidad, era más tímido en ciertos sentidos y muy atrevido en otros, hubo química, pero ahí se quedo todo.

-Me gustan tus ojos- dije sin el más indice de rubor en mis mejillas, cosa sorprendente en mi.
-Gracias, a mi me gusta cuando sonríes- esa vez mis mejillas se tornaron color carmesí.
-Gracias - reí.

Nuestra historia se baso en cumplidos, alágos y hasta insultos, nada más allá de eso.

-Que tonta eres-.
-¿Yo? -reí- ¿y tú, qué?- río.
-Yo, no.


-Quita- ríe, un leve empujón por su parte
-Quita tú- río.

Fue muy bonito, todas me decían, 'le gustas'', era verdad pero ninguno se atrevió a dar un pazo hacía delante.

-¿Por qué no se lo preguntas?-
-¿Y si me dice qué no?-
-No pierdes nada por pregúntaselo-
-No, pero me da vergüenza- 
-Supera eso de la vergüenza y ve a por él.-
-Esta bien.

No fui a por él.

-Dani, dijo que hacéis buena pareja-
-¿Y por qué Dani dice eso?
-Por que se fija en como os miráis, como os sonreís y como te sonrojas cuando te dice algo- 
-Vale- reí- pero ¿Tú le has dicho algo?, ya sabes, sobre que él me gusta-
-No, no le he dicho nada, el solíto llego a esa conclusión- río.
-No tiene gracias, ¿Y si se lo dice?- 
-No creo, ya sabes es discreto- 
-Es verdad, pero aun así- 

Dani, no dijo nada, nunca, pero desde ese día no paro de molestarme con él, con Sebas.


Pasó un verano, lo olvide, creo que no me enamoré de verdad, pero todo estuvo bien durante cuatro meses, de tranquilidad, concentrándome en mi misma y en divertirme, hasta que llego, él, el que era diferente a todos, el que marcaba la diferencia, el que era invisible, él.


Capitulo uno

El primer estúpido amor



Parecía imposible, parecía improbable, pero pasó, me volví a enamorar, por tercera vez.
Es estúpido lo sé, pero pasa.

Mi primer amor se llamaba Franco, un chico muy guapo de 1'70, cabello castaño, constitución delgada y muy sociable.

Fue uno de mis primeros amigos en el instituto, y me enamore de él, gran error, sufrí, claro, nunca le confesé mis sentimientos, no pensaba hacerlo nunca. Pero otra persona se encargo de que el supiera lo que siento por él.

-No, no me gustas- dije mediante el chat de la red social.
 Leí las palabras escritas en la pequeña pantalla de mi teléfono -Si no te gusto ahora, te gustaba- contesto.
Quería morir, ¿desde cuando lo sabía?, ¿quien se lo dijo?, ¿seré tan obvia?. 
-Sí, me gustabas, antes- contesté, intentando conservar un poco de dignidad.
-Lo sabía, soy un chico me doy cuenta de esas cosas- contesto, ¿todos los chicos se dan cuenta?
No quería seguir hablando. - Bueno ya esta, nos vemos mañana en clase- No espere una respuesta, cerré sesión y bloqueé el pequeño móvil.

La relación no volvió a ser la misma, me pregunte durante mucho tiempo, si hubiera pasado lo mismo si se lo hubiera contado yo. Lo más probable es que sí.

Tarde bastante en olvidarlo, hasta mientras cometí una serie de tonterías, como aceptar hacer cosas que no haría por seguírle el rollo. Estúpido.

-Eres muy buena, amiga- dolorosas palabras.
-Gracias, tú también eres un buen amigo- otra mentira a la lista.
-¿Haces algo mañana después del instituto?- ¿Era real lo que leía?, sí, lo era.
-Ehh, no, ¿por?- intenté sonar indeferente.
-Te apetece hacer algo?- No me lo podía creer, ¿lo decía enserio?
-Eh, claro, ¿el qué?- no quería decir demasiado.
-Sí quieres te invito a comer- ¿Como en una cita?, pensé.
-Eh claro- me limité a contestar.
-Vale, hablamos mañana, chau-
-Adiós-

Raro, la conversación me pareció muy extraña, pero era un rareza fantastica, me hacía sentir bien, pero era un fantasía.

-Hey ¿qué te parece si lo dejamos para el miércoles?- ¿se habrá arrepentido?- Es que hoy iré a comprar una cachimba- ¿Qué dijo? ¿Iba enserio?
-¿y para qué?-
-Para el miércoles, iremos con más personas- La sonrisa se desvaneció de mi rostro, era demasiado irreal.
-Ah, vale, guay, entonces el miércoles- sonreí.

Fui, por tonta, por que me gustaba, por que lo quería, que estúpida fui.

Pasé mucho tiempo sufriendo por el, por todo lo que no pasaba, por lo que soñaba que pasara. Pero nunca pasaría, sino hacía nada y no lo hice y lo perdí.