lunes, 16 de diciembre de 2013

Capitulo 3


¿Un nuevo amigo? 




Un año antes me fije en él. Es guapo. Fue lo que pensé, no volví a fijarme en el hasta más de un año después.

Estuvimos en la misma clase durante tres años, nunca había hablado con él, nunca pensé que él me gustara, que él fuera tan parecido a mi. NUNCA.


El curso anterior lo había pasado mal, la que consideraba una de mis mejores amigas me defraudo, confíe en ella hasta en el más intimo de los secretos, para que de la noche a la mañana cambiara y me traicionara, pero tal vez fue culpa mía por confiar demasiado en ella.

Si no le hubiera contado lo que sentía tal vez no hubiera salido tan herida. Ese año me sentí un poco sola, descubrí quien realmente era amiga mía, la que no me dejo, solo eramos ella y yo como hermanas, a veces se sentía raro todas en grupo y solo nosotras dos, pero nos divertíamos.

Tercer año, las cosas cambiaron, otras cinco chicas llegaron a nuestra clase, eran amigas nuestras, ya no estábamos solas, pero eso nos daba igual nosotras seguiriamos igual.

Un 28 de diciembre.

-¿Quién os parece guapo de la clase?- 
Yo me había fijado en él, en Diego, nunca habíamos hablado, pero había algo en el que me hacía sentir bien.
-Diego- dijo una de mis amigas, Johanna.
-A mi también me lo parece- dije sin pensarlo y sin poder evitar que una sonrisa salga de mis labios.
-Es mono- dijo Sonia.
Era estúpido hablar de chicos entre nosotras, nos daba igual pero ese día entre Johanna  y yo se creo un vinculo, nos gustaba el mismo chico, esa noche hablamos de él, toda la noche, pero no sabíamos que eso podía separarnos.

-¿Tú le escribiste esa carta?- Preguntó un chico de mi clase.
-No, yo no fui, a mi no me gusta- mentí, pero yo no había escrito tal carta.
-Pues tu letra se parece, la cosa esta entre tú y Johanna-
-Yo no escribí ninguna carta, y seguro que ella tampoco- Era verdad ninguna de las dos escribimos dicha carta.

A la hora del patio.

-¿Puedo hablar contigo?- dije tocándole el hombre, el simple contacto con él producía en mi escalofríos.
-Uhhhh- soltaron todos los chicos que estaban con él, Franco, Raul, Andres y Javier.
-Quiero que sepas que yo no escribí esa carta- mi voz tembló- y no me gustas- logré decir haciendo que mi voz suene fría y cortante.
-Lo sé, es Javi que dice eso- no me miraba, me miro, mis mejillas se calentaron, mi pulso se acelero y mis manos temblaron.
-Vale, entonces... vale- me fui, me di la vuelta saque el móvil del bolsillo casi se me cae, estaba temblando y no por el frío.

Las cosas no iban para nada bien, me ponía nerviosa cuando me miraba, y lo peor es que me sonreía cuando lo hacía.
Mi amiga se empezaba a distanciar, poco a poco, pero algo bueno salio. Alguien llego a mi vida, supongo que fue como un salvavidas en un momento de desesperación en medio de un océano sin fin.
Andres.

-Vamos, yo te invito- quería y no quería ir.
Franco no quería ir solo a la pista de patinaje, nos pidió a Sonia y a mi, aceptamos también fue Andres, el estuvo en la misma clase que yo desde los 11 años, peor nunca cruzamos más de dos palabras.

Ese día en la pista nos divertimos, reímos, me caí dos veces.

Después nos separamos, Franco se fue con su hermano mayor y Andres, Sofia  y yo nos fuimos hacía un parque que queda cerca de la pista.

-¿Quien te gusta?- pregunto Sonia a Andres.
-Alguien- río.
-Venga dinos quien te gusta- repetí, nos sentamos en un banco que estaba alejado.
-Si me lo decís vosotras primero os lo digo-
-Vale, a mi me gusta un chico de mi país se llama Omar- dijo Sonia
-¿Y a ti?-  preguntó Andres.
-Seguro ya lo sabes, no soy demasiado discreta- reí- Diego-
-Vale sí lo sabia- río.
-Te toca- reí
-Adivinadlo- nos dijo.
-¿Daniela?-
-No-
-¿Carolina?-
-No-
-¿Lili?-
-No- río
-¿Johanna?-
-......- no dijo nada simplemente agacho la cabeza, era una señal obvia le gustaba Johanna, Sonia estaba pensando en otro nombre.
-¿Es Johanna?
-Sí-dijo, Sonia se tapo la boca con las dos manos.

Seguimos hablando, nos contamos muchas cosas, anécdotas, recuerdos, etc.

Pero esa tarde Andres y yo seguimos hablando, al no solo le gustaba Johanna, sino también Sonia.
Me sorprendió de su parte, pero el me propuso algo que no me pude negar.

El me ayudaría y yo le ayudaría.

Era una propuesta incomparable, me gustaba su idea, pero tenia miedo nunca he encajado en el estereotipo de chica perfecta, tampoco espero encajar nunca, por que no quiero prefiero ser tal y como soy a ser como todas.

Pero en las profundidades mi subconsciente se producía un enfrentamiento entre mi cerebro y mi corazón, si me dedicaba.

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