sábado, 19 de abril de 2014

¿Le gustaré?






No me gustaba el hecho de que Johana quisiera acercarse a él por cualquier medio. 

-Hey, devuélveme mi rotulador- dijo Diego entrando a clase de catalán.
-Ven a buscarlo- dijo Johana alejándose de él. Él la miro y luego me miro a mi, yo estaba sentada en segunda fila delante de él.
-Dile que me lo de- me dijo sonriendo.
-Johana dáselo- dije
-No, que venga a buscarlo- dijo un poco enfadada.
-No pienso ir, para eso me compró uno nuevo- dijo él dirigiéndose a su asiento el cual estaba al otro lado de la clase a cuarta fila. Casi toda la clase soltó un 'OOH' ante el comentario de Diego. Johana le tiro el rotulador y se seto detrás de mi, yo solo negué con la cabeza y reí.
-¿De qué te ríes, Rose?- me dijo
-De ti, cariño- dije que no iría.
-No tiene gracia- dijo enfadada.
-Si que la tiene, no te lo tomes a mal, no te conoce mucho, por eso no se acerca a ti- dije, intentando, consolarla.
-Ya bueno- dijo antes que la profesora me mandará a girarme.

Las clases pasaban, aburridas como siempre.

Era martes, tercera hora, castellano con una profesora insufrible la cual engañaba con su pariencía inocente pero la cual escondía a una mujer manipuladora.

En es clase yo me sentaba en primera fila al lado derecho del aula en segunda fila se sentaban Diego y Raúl, extraño ya que ellos solían sentarse en el lado izquierdo de la clase, de todas las clases, en tercera fila se encontraban Sonia y Estefania pero Johanna y Lili se sentaban en el lado izquierdo de la clase.

Ese día llego Johanna antes que Diego y Raúl.
-Dios estoy agotada- dijo sentándose en el sitio de Diego.
-Jhoanna ahí va Diego-
-Ya, ¿y?- dijo retorica levantando la voz
- Pues que ahí no vas tú- dije levantando la voz.
-Ya, pero quiero sentarme aquí- dijo casi con enojo
-Ya, pero Lili esta ahí- dije viendo como Diego y Raúl nos miraban
-Ay, Lili, -se quejó-

-¿Por qué no nos sentamos al otro lado?- dijo Raúl, sentí miedo, esta era una de las pocas clases en las que me sentaba cerca de él.
-No, mejor aquí-
-Pero, ¿por qué te quieres sentar aquí, tío?, es lo mismo aquí que allá-
-Por eso, es lo mismo- rió y se sentó dedicándome una sonrisa.

Sentía mis mejillas calientes, así que me gire y comencé a prestar atención a la clase de literatura.
Y una pregunta se cruzo por mi cabeza, ¿Le gustaré?

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